La IA ya supera a la inteligencia humana en análisis y respuesta, destacando la creatividad y el pensamiento crítico como habilidades clave para el futuro. Sin embargo, muchas empresas aún no han automatizado procesos básicos, lo que afecta su capacidad para atraer talento.
El liderazgo del futuro deberá 𝗶𝗻𝘀𝗽𝗶𝗿𝗮𝗿, 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗿 y ser 𝗲𝗷𝗲𝗺𝗽𝗹𝗼 𝗲́𝘁𝗶𝗰𝗼. Recordemos que los algoritmos aprenden
de modelos del pasado, y sin una visión ética, podrían perpetuar errores en un presente y futuro muy distintos.
Los retos para RRHH son claros:
1) Integrar la tecnología como un “sexto sentido” que transforme el trabajo.
2) Conectar con los “jóvenes con efecto Copérnico”, que cuestionan el “siempre se ha hecho así”.
El éxito estará en lograr “la buena vida laboral”, un entorno que combine compromiso, productividad y valores generacionales.